El lunes 20 de marzo de 1995, 5 miembros de Aum Shinrikyo lanzaron un ataque químico en el metro de Tokio, uno de los sistemas de transporte de cercanías más activos en el mundo, en plena hora punta de la mañana. El agente químico utilizado, sarín líquido, estaba contenido en bolsas de plástico que cada equipo envolvió en periódicos. Cada perpetrador llevaba dos paquetes de sarín con un total aproximado de 900 mililitros de sarín, excepto Yasuo Hayashi, quien llevaba tres paquetes. Aum originalmente planeó propagar el sarín en forma de aerosol, pero no se siguió adelante con ello. Una sola gota de sarín del tamaño de una cabeza de alfiler podía matar a un adulto. Con sus paquetes de sarin y paraguas con puntas afiladas, los perpetradores abordaron los trenes designados. En las estaciones preestablecidas, los paquetes de sarín fueron abandonados y pinchados varias veces con las puntas afiladas de los paraguas. Luego, los autores se bajaron del tren y salieron de la estación para encontrarse con su cómplice que tenía un coche. Al dejar los paquetes perforados en el suelo, el sarín se empezó a escapar en el vagón del tren y las estaciones. Este sarín afectó a los pasajeros, trabajadores del metro y aquellos que entraron en contacto con ellos. El sarín es el más volátil de los agentes nerviosos, lo que significa que puede evaporarse rápida y fácilmente desde líquido a vapor y propagarse en el ambiente. Las personas pueden estar expuestas al vapor incluso sin entrar en contacto con la forma líquida del sarín. Debido a que se evapora tan rápido, el sarín presenta una amenaza inmediata, pero de corta duración.
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jueves, 20 de marzo de 2014
Un día como hoy 20 de marzo
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1995, cuando en en Tokio, miembros de la secta religiosa Aum Shinrikyo liberaron gas sarín en cinco estaciones de metro, matando a 13 personas e hiriendo 5,510.
El lunes 20 de marzo de 1995, 5 miembros de Aum Shinrikyo lanzaron un ataque químico en el metro de Tokio, uno de los sistemas de transporte de cercanías más activos en el mundo, en plena hora punta de la mañana. El agente químico utilizado, sarín líquido, estaba contenido en bolsas de plástico que cada equipo envolvió en periódicos. Cada perpetrador llevaba dos paquetes de sarín con un total aproximado de 900 mililitros de sarín, excepto Yasuo Hayashi, quien llevaba tres paquetes. Aum originalmente planeó propagar el sarín en forma de aerosol, pero no se siguió adelante con ello. Una sola gota de sarín del tamaño de una cabeza de alfiler podía matar a un adulto. Con sus paquetes de sarin y paraguas con puntas afiladas, los perpetradores abordaron los trenes designados. En las estaciones preestablecidas, los paquetes de sarín fueron abandonados y pinchados varias veces con las puntas afiladas de los paraguas. Luego, los autores se bajaron del tren y salieron de la estación para encontrarse con su cómplice que tenía un coche. Al dejar los paquetes perforados en el suelo, el sarín se empezó a escapar en el vagón del tren y las estaciones. Este sarín afectó a los pasajeros, trabajadores del metro y aquellos que entraron en contacto con ellos. El sarín es el más volátil de los agentes nerviosos, lo que significa que puede evaporarse rápida y fácilmente desde líquido a vapor y propagarse en el ambiente. Las personas pueden estar expuestas al vapor incluso sin entrar en contacto con la forma líquida del sarín. Debido a que se evapora tan rápido, el sarín presenta una amenaza inmediata, pero de corta duración.
El lunes 20 de marzo de 1995, 5 miembros de Aum Shinrikyo lanzaron un ataque químico en el metro de Tokio, uno de los sistemas de transporte de cercanías más activos en el mundo, en plena hora punta de la mañana. El agente químico utilizado, sarín líquido, estaba contenido en bolsas de plástico que cada equipo envolvió en periódicos. Cada perpetrador llevaba dos paquetes de sarín con un total aproximado de 900 mililitros de sarín, excepto Yasuo Hayashi, quien llevaba tres paquetes. Aum originalmente planeó propagar el sarín en forma de aerosol, pero no se siguió adelante con ello. Una sola gota de sarín del tamaño de una cabeza de alfiler podía matar a un adulto. Con sus paquetes de sarin y paraguas con puntas afiladas, los perpetradores abordaron los trenes designados. En las estaciones preestablecidas, los paquetes de sarín fueron abandonados y pinchados varias veces con las puntas afiladas de los paraguas. Luego, los autores se bajaron del tren y salieron de la estación para encontrarse con su cómplice que tenía un coche. Al dejar los paquetes perforados en el suelo, el sarín se empezó a escapar en el vagón del tren y las estaciones. Este sarín afectó a los pasajeros, trabajadores del metro y aquellos que entraron en contacto con ellos. El sarín es el más volátil de los agentes nerviosos, lo que significa que puede evaporarse rápida y fácilmente desde líquido a vapor y propagarse en el ambiente. Las personas pueden estar expuestas al vapor incluso sin entrar en contacto con la forma líquida del sarín. Debido a que se evapora tan rápido, el sarín presenta una amenaza inmediata, pero de corta duración.
martes, 11 de marzo de 2014
Un día como hoy 11 de marzo
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 2011 cuando en Japón, un terremoto de magnitud 9.0 grados a 130 km de la costa provoca un tsunami que anega la costa noreste del país, causando directamente 15,836 víctimas, 3,650 desaparecidos y el accidente nuclear de Fukushima I, uno de los más graves de la historia.
Ese día los reactores 1, 2 y 3 estaban operando, mientras que las unidades 4, 5 y 6 estaban en corte por una inspección periódica. Cuando el terremoto fue detectado, las unidades 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente. Al apagarse los reactores, paró la producción de electricidad. Normalmente los reactores pueden usar la electricidad del tendido eléctrico externo para enfriamiento y cuarto de control, pero la red fue dañada por el terremoto. Los motores diésel de emergencia para la generación de electricidad comenzaron a funcionar normalmente, pero se detuvieron abruptamente a las 15:41 con la llegada del tsunami que siguió al terremoto.

La ausencia de un muro de contención adecuado para los tsunamis de más de 38 metros que han sucedido en la región permitió que el maremoto penetrase sin oposición alguna. La presencia de numerosos sistemas críticos en áreas inundables facilitó que se produjese una cascada de fallos tecnológicos, culminando con la pérdida completa de control sobre la central y sus reactores.

Los primeros fallos técnicos se registraron el mismo día en que se produjo el sismo, viernes 11 de marzo, con la parada de los sistemas de refrigeración de dos reactores y de cuatro generadores de emergencia. A consecuencia de estos incidentes surgieron evidencias de una fusión del núcleo parcial en los reactores 1, 2 y 3, explosiones de hidrógeno que destruyeron el revestimiento superior de los edificios que albergaban los reactores 1,3 y 4 y una explosión que dañó el tanque de contención en el interior del reactor 2. También se sucedieron múltiples incendios en el reactor 4. Además, las barras de combustible nuclear gastado almacenadas en las piscinas de combustible gastado de las unidades 1-4 comenzaron a sobrecalentarse cuando los niveles de dichas piscinas bajaron. El reactor 3 empleaba un combustible especialmente peligroso denominado "MOX", formado por una mezcla de uranio más plutonio.

El miedo a filtraciones de radiación llevó a las autoridades a evacuar un radio de veinte kilómetros alrededor de la planta, extendiendo luego este radio a treinta y posteriormente a cuarenta. Los trabajadores de la planta sufrieron exposición a radiación en varias oportunidades y fueron evacuados temporalmente en distintas ocasiones.

El lunes 11 de abril la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (NISA) elevó el nivel de gravedad del incidente a 7 para los reactores 1, 2 y 3, el máximo en la escala INES y el mismo nivel que alcanzó el accidente de Chernobyl de 1986.

Dada la magnitud del incidente, las autoridades declararon inmediatamente el "estado de emergencia nuclear", procediendo a la adopción de medidas urgentes encaminadas a paliar los efectos del accidente. Así, se evacuó a la población residente en las zonas adyacentes o se movilizaron las fuerzas armadas para controlar la situación. En el transcurso de los días se fueron tomando nuevas decisiones, como inyectar agua marina y ácido bórico en alguno de los reactores, suministrar yoduro de potasio a la población o desplazar los vuelos de la aviación civil del entorno de la central afectada. Las medidas adoptadas, tanto las dirigidas a controlar el accidente nuclear como las enfocadas a garantizar la estabilidad del sistema financiero nipón, fueron respaldadas por organismos tales como la Organización Mundial de la Salud o el Fondo Monetario Internacional. En junio de 2011, se confirmó que los tres reactores activos en el momento de la catástrofe habían sufrido la fusión del núcleo.
Ese día los reactores 1, 2 y 3 estaban operando, mientras que las unidades 4, 5 y 6 estaban en corte por una inspección periódica. Cuando el terremoto fue detectado, las unidades 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente. Al apagarse los reactores, paró la producción de electricidad. Normalmente los reactores pueden usar la electricidad del tendido eléctrico externo para enfriamiento y cuarto de control, pero la red fue dañada por el terremoto. Los motores diésel de emergencia para la generación de electricidad comenzaron a funcionar normalmente, pero se detuvieron abruptamente a las 15:41 con la llegada del tsunami que siguió al terremoto.
domingo, 2 de marzo de 2014
Un día como hoy 2 de marzo
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1657 cuando en la actual ciudad de Tokio, Japón, sucedió el Gran incendio de Meireki.
El Gran incendio de Meireki, también conocido como incendio Furisode, destruyó entre el 60 y 70% de la capital japonesa de Edo, hoy Tokio, el 2 de marzo de 1657. El incendio duró tres días y se estima que 100,000 personas perdieron la vida.

El fuego comenzó en el distrito Hongo y se extendió rápidamente a través de la ciudad debido a los fuertes vientos que azotaban desde el noroeste. Aunque Edo contaba con una brigada anti incendios llamada Hikeshi, no tenía la suficiente experiencia, no estaba bien equipada ni tenía los elementos necesarios para enfrentar tal situación.

Durante el segundo día los vientos cambiaron de dirección y las llamas se expandieron de las orillas del sur hacia el centro de la ciudad. Los hogares de los vasallos más cercanos al shogun fueron destruidos por el fuego mientras que éste avanzaba hacia el Castillo Edo. Aunque el edificio principal del castillo fue salvado, la mayoría de los edificios y casas de los sirvientes fueron destruidos. Finalmente, al tercer día el viento disminuyó y lo mismo las flamas, pero el denso humo evitó que se pudieran remover los cuerpos y la reconstrucción comenzó días después.

Seis días después de que comenzara el incendio, monjes y otras personas comenzaron a transportar los cuerpos hacia Honjo, una comunidad a poca distancia de las afueras de la ciudad. En dicho lugar se cavaron zanjas y se quemaron los cuerpos. El Eko-in fue construido en el lugar.

Los trabajos de reconstrucción tardaron dos años y el shogunato aprovechó para reorganizar la ciudad. Bajo la dirección del Roju Matsudaira Nobutsuna las calles se hicieron más anchas y algunos distritos fueron reemplazados y organizados. Se tomó especial consideración en el centro mercantil de Edo.

Este incendio es uno de los desastres más grandes de la historia de Japón. El número de muertos y la destrucción causada es casi comparable con el Gran terremoto de Kanto de 1923 y el bombardeo de Tokio de la Segunda Guerra Mundial.
El Gran incendio de Meireki, también conocido como incendio Furisode, destruyó entre el 60 y 70% de la capital japonesa de Edo, hoy Tokio, el 2 de marzo de 1657. El incendio duró tres días y se estima que 100,000 personas perdieron la vida.
martes, 11 de febrero de 2014
Un día como hoy 11 de febrero
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 660 a. C. cuando el emperados Jinmu fundó Japón.
El Emperador Jinmu fue el fundador tradicional de Japón y primer Emperador de Japón de acuerdo al orden tradicional de sucesión. Su reinado abarcó desde el 11 de febrero de 660 a. C. hasta su muerte en 585 a. C.; es decir, gobernó por 76 años. Tuvo varios nombres personales tales como Kamuyamato-iwarebiko-no-mikoto, Wakamikenu-no-mikoto, Sano-no-mikoto, Hiko-hohodemi, Hatsukuni-shirasu-sumeramikoto, Kan'yamato-iwarehiko-no-mikoto, entre otros más. Su nombre contemporáneo, Jinmu, le fue dado como nombre póstumo a finales del período Nara por Ōmi no Mifune, quien nombró a todos los emperadores con nombres chinos.

Este personaje es considerado un "emperador legendario" debido a que su biografía sólo es explicada de primera mano en las crónicas japonesas del siglo VIII, el Kojiki y el Nihonshoki; por ende diversos historiadores consideran que dada la poca veracidad de los datos, se duda que este gobernante haya existido realmente. No obstante, la Familia Imperial Japonesa se acoge de manera tradicional a la descendencia del Emperador Jinmu; también actualmente se celebra en Japón el día tradicional de la ascensión del emperador al trono, el 11 de febrero, como el Kenkoku Kinen no hi.
El Emperador Jinmu fue el fundador tradicional de Japón y primer Emperador de Japón de acuerdo al orden tradicional de sucesión. Su reinado abarcó desde el 11 de febrero de 660 a. C. hasta su muerte en 585 a. C.; es decir, gobernó por 76 años. Tuvo varios nombres personales tales como Kamuyamato-iwarebiko-no-mikoto, Wakamikenu-no-mikoto, Sano-no-mikoto, Hiko-hohodemi, Hatsukuni-shirasu-sumeramikoto, Kan'yamato-iwarehiko-no-mikoto, entre otros más. Su nombre contemporáneo, Jinmu, le fue dado como nombre póstumo a finales del período Nara por Ōmi no Mifune, quien nombró a todos los emperadores con nombres chinos.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Un día como hoy 5 de febrero
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1597, cuando un grupo de cristianos fueron ejecutados mediante crucifixión en Nagasaki, Japón.
Originalmente, el shogunato y el gobierno imperial apoyaron la misión católica, pensando que esto reduciría el poder de los monjes budistas, y ayudaría a las relaciones comerciales con España y Portugal. De todos modos, el shogunato era precavido por el asunto del colonialismo, viendo que en las Filipinas los españoles habían tomado el poder tras convertir a la población.

El gobierno fue considerando cada vez más al catolicismo como una amenaza, y comenzó a perseguir a los cristianos. Posteriormente, la iglesia católica fue prohibida y aquellos que rehusaban abandonar su fe eran asesinados.

Finalmente, el Taiko Toyotomi Hideyoshi condenó a muerte a veintiséis cristianos, cuatro misioneros europeos franciscanos, uno franciscano mexicano, San Felipe de Jesús, uno indio San Gonzalo García, tres jesuitas japoneses y diecisiete laicos japoneses, incluidos tres niños, los cuales salieron de Kioto escoltados por soldados y fueron ejecutados en la colina Nishizaka, en las afueras de Nagasaki. Los individuos fueron alzados en cruces y entonces pinchados con lanzas ante más de 4,000 personas. Los portugueses, españoles y los cristianos japoneses que contemplaban la escena, no pudieron resistir más y, rompiendo el cordón de soldados, corrieron hacia las cruces. Empapaban en la sangre trozos de paño, recogían la tierra santificada, se llevaban pedazos de los hábitos y kimonos de los mártires.

Los soldados los golpeaban, los arrancaban de allí violentamente. Hubo heridos que mezclaron su sangre con la de los mártires. Por fin se restauró el orden y Terazawa Hanzaburo, amigo de San Pablo Miki, hermano del Gobernador de Nagasaki y que crucificó a los 26 mártires, colocó centinelas con severas órdenes para que nadie se acercase y, dando por terminada su misión, se retiró. Muchos notaron que al bajar de la colina también el duro soldado iba llorando; había permitido que dos jesuitas, los Padres Pasio y Rodríguez, asistiesen a los mártires. Luego la colina comienza a cobrar vida sombras silenciosas que van recorriendo las cruces, rumor de oraciones. Inició la peregrinación Monseñor Martínez, que ponía el peso de su autoridad en aquel acto de veneración a los mártires. Después fueron otros misioneros, y los daymios de Omura y Arima, a quienes la noticia de la ejecución llegó cuando todo había terminado. Iban también soldados cristianos, de paso para la guerra de Corea, y sencillos campesinos que acudían de las aldeas vecinas.

Hubo que volver a cubrir a los mártires, despojados por la devoción de los cristianos. En los días siguientes Terazawa hizo cercar el lugar con cañas de bambú y reforzó la guardia. Todo inútil. De día los cristianos simulaban negocios que los obligaban a pasar por el camino de la colina, y se detenían en él hasta que los centinelas los forzaban a seguir. De noche pequeñas barquillas abordaban sigilosamente el acantilado. Nagasaki vivía con los ojos vueltos hacia Nishizaka, la colina de los mártires. Al año siguiente en 1598 un legado de Filipinas había recogido, previa autorización de Toyotomi Hideyoshi, los últimos restos de las víctimas y sus cruces; quedaron únicamente los hoyos que poco a poco iban cegándose. En los años posteriores la persecución continuó esporádicamente, explotando otra vez entre 1613 y 1637, tiempo durante el cual el catolicismo estuvo oficialmente prohibido. La Iglesia Católica en Japón permaneció sin clero y la enseñanza teológica se desintegró hasta la llegada de los misioneros del Oeste en el siglo XIX.
Originalmente, el shogunato y el gobierno imperial apoyaron la misión católica, pensando que esto reduciría el poder de los monjes budistas, y ayudaría a las relaciones comerciales con España y Portugal. De todos modos, el shogunato era precavido por el asunto del colonialismo, viendo que en las Filipinas los españoles habían tomado el poder tras convertir a la población.
jueves, 16 de mayo de 2013
Un día como hoy 16 de mayo
Hoy me gustaría que dirigiéramos
nuestra atención a una montañista llamada Junko Tabei. Nació en la Prefectura
de Fukushima en 1939 y se enamoró del montañismo cuando, a la edad de 10 años,
ascendió al monte Nasu, un volcán al norte de Japón con un profesor,
experiencia que cambió su vida para siempre. En 1969 fundó el Club de Montaña
para Mujeres en Japón.
Al casarse, disfrutó del montañismo
junto a su marido con el que ascendió el monte Fuji y algunas de las montañas
más altas de Japón. También escaló el monte Cervino o Matterhorn en los Alpes
Suizos. Para 1972, Tabei era conocida como una de las mejores escaladoras de
Japón. El periódico japonés Yomiuri Shimbun y la Televisión Japonesa decidieron
enviar un equipo compuesto por 15 mujeres a Nepal a intentar escalar el monte
Everest entre las que estaba incluida Junko.
Después de un duro entrenamiento, a
principios de 1975 viajaron a Katmandú donde contrataron 9 sherpas locales.
Junko utilizó la misma ruta que Edmund Hillary y Tenzing Norgay de 1953 para
alcanzar la cima.

Y fue así, mis apreciados lectores,
como Junko Tabei, 8 días antes de su 36to cumpleaños, el 16 de mayo de 1975, se
convirtió en la primera mujer que escaló el Everest.
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