Valerius Cordus fue un farmacéutico, médico y botánico alemán. Nació en Hesse, cerca de Frakenberg, en una familia cuyos apellidos de los abuelos se ignora. Era hijo del ardiente converso luterano Euricius Cordus, M.D.
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domingo, 26 de enero de 2014
Un día como hoy 26 de enero
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1540, cuando en Alemania, Valerius Cordus descubrió el éter.
Valerius Cordus fue un farmacéutico, médico y botánico alemán. Nació en Hesse, cerca de Frakenberg, en una familia cuyos apellidos de los abuelos se ignora. Era hijo del ardiente converso luterano Euricius Cordus, M.D.

Valerius era aborígen o de Hesse o de Erfurt. Comenzó sus estudios superiores en 1527, a la temprana edad de 12 años, estudiando botánica y farmacia bajo la tutela de su padre. En el mismo año también se matriculó en la Universidad de Marburgo, completando su maestría en 1531. Desde entonces y hasta 1539, amplió sus estudios trabajando en la tienda de su tío boticario Johannes Joachim, en Leipzig, e inscribiéndose en la Universidad de Leipzig. En 1539 se trasladó a la Universidad de Halle-Wittenberg, donde dio clases y estudió medicina. Sus conferencias fueron populares, y fueron publicados póstumamente en 1549 como Las anotaciones a Dioscórides. De sus investigaciones se indica en sus conferencias fueron el resultado de propias observaciones sistemáticas de muchas de las mismas plantas descritas por Pedanius Dioscórides en el siglo primero. La observación directa de especímenes vivos fue uno de los puntos fuertes de Cordus. En 1542 comenzó a viajar entre Alemania e Italia para sus investigaciones, y presentó su farmacopea Dispensatorium, al "Consejo de Nuremberg"; y el Consejo le hizo entrega de 100 florínes de oro, y le publicó la obra como libro póstumo en 1546.

Fue autor de una de las mayores farmacopeas, y uno de los agrostólogos más célebres de la historia. También es ampliamente acreditado por haber iniciado un método para sintetizar éter; que implicó la adición de ácido sulfúrico al alcohol etílico. Se ha sugerido que puede haber aprendido tal método a partir de portugueses exploradores que trajeron su conocimiento del Medio Oriente.

Más tarde, ese mismo año, Cordus, y su amigo Hieronymus Schreiber y dos amigos franceses más, atravesó Italia en pleno verano; y fue herido por una patada de un caballo, y derivó en una infección febril con malaria. Llegaron a Roma, donde Cordus murió, mientras que sus compañeros fueron en un viaje a Nápoles; pudiendo evitar que su cuerpo, siendo protestante, fuera lanzado al Tíber. Y fue enterrado en la Iglesia alemana de Roma: Santa Maria dell'Anima.
Valerius Cordus fue un farmacéutico, médico y botánico alemán. Nació en Hesse, cerca de Frakenberg, en una familia cuyos apellidos de los abuelos se ignora. Era hijo del ardiente converso luterano Euricius Cordus, M.D.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Un día como hoy 16 de octubre
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1846, cuando en Boston, el Dr. William Thomas Green Morton realizó una demostración pública del uso del éter como anestésico y de esta manera le dió origen a la cirujía sin dolor.
William Morton se había dirigido al cirujano jefe del Hospital General de Massachusetts en Boston, el profesor John Collins Warren, con la petición de llevar a cabo una demostración pública de su método frente a médicos y estudiantes de medicina. Recibió por escrito una invitación para el viernes 16 de octubre de 1846, a las 10 de la mañana. Warren hizo que Gilbert Abbott, un paciente de 20 años, impresor de libros que padecía de tuberculosis, inhalara los vapores desde una esfera de vidrio, especialmente confeccionada para este efecto y que contenía en su interior una esponja embebida en éter. Tras un estado inicial de excitación, el paciente se durmió. "Entonces Warren en cinco minutos extirpó un tumor superficial congénito, bajo el maxilar inferior en el lado izquierdo del cuello del paciente". Warren, quien, tras el fracaso de la demostración de Horace Wells con el gas hilarante ocurrido dos años atrás, en realidad rechazaba esta clase de procedimientos, se entusiasmó mucho con estas nuevas posibilidades. A este suceso se le considera como el momento del nacimiento de la anestesiología moderna.
Inmediatamente al día siguiente, el cirujano y urólogo George Hayward operó un tumor adiposo a un paciente anestesiado con éter. El reconocimiento general del procedimiento desarrollado por Morton tuvo lugar tras la amputación de una pierna, efectuada el 7 de noviembre de 1846 por Henry Jacob Bigelow en una paciente de veite años.
Morton intentó primeramente ocultar la sustancia activa que había utilizado y denominó este éter arreglado con sustacias aromáticas, para obtener provecho de la patente. Pocas semanas después, durante la operación el 7 de noviembre de 1846, fue obligado por su autidorio a revelar el secreto. Se llegó a una disputa judicial sobre la cuestión de a quién le correspondía la primicia sobre este invento, proceso impulsado sobre todo por quien le había aportado la idea, el profesor Jackson. Los costos de esta disputa judicial arruinaron a Morton, además de que casi no recibió las regalías esperadas por patentar de su invento. Después de casi veinte años de procesos judiciales, Morton falleció empobrecido y afligido, en julio de 1868, a consecuencia de un accidente vascular cerebral.
Morton, sin embargo, no fue el primero en aprovechar el efecto narcótico del éter para detener el dolor en las intervenciones quirúrgicas. El 30 de marzo de 1842, el doctor Crawford Williamson Long ya había extirpado sin dolor un tumor de la nuca a un paciente, usando para ello una toalla embebida en éter. Pero este último cirujano omitió hacer una publicación al respecto, quitándose con ello a sí mismo su legítimo derecho a reclmar la prioridad.
William Morton se había dirigido al cirujano jefe del Hospital General de Massachusetts en Boston, el profesor John Collins Warren, con la petición de llevar a cabo una demostración pública de su método frente a médicos y estudiantes de medicina. Recibió por escrito una invitación para el viernes 16 de octubre de 1846, a las 10 de la mañana. Warren hizo que Gilbert Abbott, un paciente de 20 años, impresor de libros que padecía de tuberculosis, inhalara los vapores desde una esfera de vidrio, especialmente confeccionada para este efecto y que contenía en su interior una esponja embebida en éter. Tras un estado inicial de excitación, el paciente se durmió. "Entonces Warren en cinco minutos extirpó un tumor superficial congénito, bajo el maxilar inferior en el lado izquierdo del cuello del paciente". Warren, quien, tras el fracaso de la demostración de Horace Wells con el gas hilarante ocurrido dos años atrás, en realidad rechazaba esta clase de procedimientos, se entusiasmó mucho con estas nuevas posibilidades. A este suceso se le considera como el momento del nacimiento de la anestesiología moderna.
Inmediatamente al día siguiente, el cirujano y urólogo George Hayward operó un tumor adiposo a un paciente anestesiado con éter. El reconocimiento general del procedimiento desarrollado por Morton tuvo lugar tras la amputación de una pierna, efectuada el 7 de noviembre de 1846 por Henry Jacob Bigelow en una paciente de veite años.
Morton intentó primeramente ocultar la sustancia activa que había utilizado y denominó este éter arreglado con sustacias aromáticas, para obtener provecho de la patente. Pocas semanas después, durante la operación el 7 de noviembre de 1846, fue obligado por su autidorio a revelar el secreto. Se llegó a una disputa judicial sobre la cuestión de a quién le correspondía la primicia sobre este invento, proceso impulsado sobre todo por quien le había aportado la idea, el profesor Jackson. Los costos de esta disputa judicial arruinaron a Morton, además de que casi no recibió las regalías esperadas por patentar de su invento. Después de casi veinte años de procesos judiciales, Morton falleció empobrecido y afligido, en julio de 1868, a consecuencia de un accidente vascular cerebral.
Morton, sin embargo, no fue el primero en aprovechar el efecto narcótico del éter para detener el dolor en las intervenciones quirúrgicas. El 30 de marzo de 1842, el doctor Crawford Williamson Long ya había extirpado sin dolor un tumor de la nuca a un paciente, usando para ello una toalla embebida en éter. Pero este último cirujano omitió hacer una publicación al respecto, quitándose con ello a sí mismo su legítimo derecho a reclmar la prioridad.
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