En 1860 Antonio Meucci sacó a la luz su invento, el "teletrófono". En una demostración pública, la voz de un cantante es reproducida a una considerable distancia. La prensa italiana de Nueva York publica una descripción del invento y un tal Sr. Bendelari se llevó a Italia un prototipo y documentación para producirlo allí, pero no se volvió a saber de él, como tampoco se materializó ninguna de las ofertas que surgieron tras la demostración. Consciente de que alguien podía robarle la patente, pero incapaz de reunir los $250 que costaba la patente definitiva, tenía que conformarse con un trámite preliminar de presentación de documentación que registró el 28 de diciembre de 1871 y que pudo permitirse renovar sólo en 1872 y 1873.
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viernes, 7 de febrero de 2014
Un día como hoy 7 de febrero
Hoy, mis apreciados lectores, nos remontaremos al 1876, cuando Alexander Graham Bell patento la idea del teléfono.
En 1860 Antonio Meucci sacó a la luz su invento, el "teletrófono". En una demostración pública, la voz de un cantante es reproducida a una considerable distancia. La prensa italiana de Nueva York publica una descripción del invento y un tal Sr. Bendelari se llevó a Italia un prototipo y documentación para producirlo allí, pero no se volvió a saber de él, como tampoco se materializó ninguna de las ofertas que surgieron tras la demostración. Consciente de que alguien podía robarle la patente, pero incapaz de reunir los $250 que costaba la patente definitiva, tenía que conformarse con un trámite preliminar de presentación de documentación que registró el 28 de diciembre de 1871 y que pudo permitirse renovar sólo en 1872 y 1873.

En cuanto tuvo el acuse de recibo de Patentes, volvió a empeñarse en demostrar el potencial de su invento. Para ello, ofreció una demostración del telégrafo parlante a un empresario llamado Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company. Cada vez que Meucci trataba de avanzar, se le decía que no había hueco para su demostración, así que a los dos años, Meucci pidió que le devolvieran su material, a lo que le contestaron que se había perdido.

En 1876, Alexander Graham Bell registró una patente que realmente no describe el teléfono pero lo refiere como tal. Cuando Meucci se enteró, pidió a su abogado que reclamara ante la oficina de patentes de los Estados Unidos en Washington, algo que nunca sucedió. Sin embargo, un amigo que tenía contactos en Washington, se enteró de que toda la documentación referente al telégrafo parlante registrada por Meucci se había perdido. Una investigación posterior puso en evidencia un delito de prevaricación por parte de algunos empleados de la oficina de patentes con la compañía de Bell. En un litigio posterior entre Bell y Western Union, afloró que existía un acuerdo por el cual Bell pagaría a la Western Union un 20% de los beneficios derivados de la comercialización de su invento durante 17 años.

En el proceso legal de 1886, Meucci tuvo que lidiar, incluso contra sus propios abogados, presionados por el poderoso Bell, pero Meucci supo hacer entender al juez que no cabía duda en cuanto a la autoría del invento registrado. A pesar de la declaración pública del entonces Secretario de Estado: “existen suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del teléfono". A pesar de que el gobierno de Estados Unidos inició acciones legales por fraude contra la patente de Bell, el proceso fue embarrancado en el arenal de los recursos por los abogados de Bell, hasta cerrarse a la muerte de Meucci en 1889.

Meucci falleció pobre y amargado y jamás vio la gloria y el reconocimiento de su talento, el cual chocó con su escaso conocimiento del inglés y su poca desenvoltura ante las artimañas legales y los ingentes intereses económicos de las grandes corporaciones de Estados Unidos.

El 11 de junio de 2002, el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los EE.UU. publica la Resolución Nº269 por la que se honra la vida y el trabajo de inventor italoamericano. En la misma se reconoce que fue más bien Meucci antes que Graham Bell quien puede haber sido el inventor del teléfono. Reconoce además que demostró y publicó su invento en 1860 y concluye con un reconocimiento a su realización en dicha invención.
En 1860 Antonio Meucci sacó a la luz su invento, el "teletrófono". En una demostración pública, la voz de un cantante es reproducida a una considerable distancia. La prensa italiana de Nueva York publica una descripción del invento y un tal Sr. Bendelari se llevó a Italia un prototipo y documentación para producirlo allí, pero no se volvió a saber de él, como tampoco se materializó ninguna de las ofertas que surgieron tras la demostración. Consciente de que alguien podía robarle la patente, pero incapaz de reunir los $250 que costaba la patente definitiva, tenía que conformarse con un trámite preliminar de presentación de documentación que registró el 28 de diciembre de 1871 y que pudo permitirse renovar sólo en 1872 y 1873.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Un día como hoy 22 de mayo
Hoy nos remontaremos al 1859, al número 11 de la calle Picardy Place, en Edimburgo, Escocia. Un día como hoy nació Arthur Conan Doyle. Se, mis apreciados lectores, que la mayoría no reconocen este nombre, mas sin embargo, estoy extremadamente seguro de que todos hemos conocido su obra. Su niñez fue dificil. En 1864 su familia se dispersó debido al creciente alcoholismo de
su padre y é y sus hermanos fueron alojados temporalmente a través de Edimburgo.
En 1867, la familia se reunió otra vez, residiendo en una sórdida
vivienda en Sciennes Place.
En 1868, Conan Doyle, con el apoyo económico de sus tíos, ingresó en la Escuela Stonyhurst Saint Mary's Hall. En 1876, comenzó una carrera de medicina en la Universidad de Edimburgo, donde conoció un profesor, el médico forense Joseph Bell, que le inspiraría la figura de un famoso personaje y su máxima creación, un detective inglés de finales del siglo XIX, que se destaca por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos extremadamente difíciles. ¿Aún no saben el nombre de este detective? Si mis apreciados lectores, Arthur Conan Doyle fue el creador del gran Sherlock Holmes.
En 1882, un antiguo compañero de clase, George Turnavine Budd, le ofreció trabajar con él en Plymouth, pero su relación con Budd fue difícil y terminó por establecerse por su cuenta en junio de 1882, ya con 23 años, en Portsmouth. Debido al poco éxito inicial, mientras no tenía pacientes, comenzó de nuevo a escribir. En 1891 se mudó a Londres para ejercer de oftalmólogo, pero ningún paciente entró a su clínica por lo tanto, le dio más tiempo para escribir.
Durante la Primera Guerra Mundial uno de sus hijos, Kingsley, murió por una neumonía que contrajo en la guerra, esto, le hace estrechar su vínculo con los círculos del Espiritismo, doctrina a la que dedicó mucho tiempo y energías, publicando además en 1926 History of spiritualism y defendiéndolo en sus numerosas polémicas, por ejemplo contra su propio amigo Harry Houdini.
Murió el 7 de julio de 1930, con 71 años, de un ataque al corazón, en Crowborough, East Sussex, en Inglaterra. Una estatua suya se encuentra en esa localidad donde residió durante 23 años. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Minstead en New Forest, Hampshire.
En 1868, Conan Doyle, con el apoyo económico de sus tíos, ingresó en la Escuela Stonyhurst Saint Mary's Hall. En 1876, comenzó una carrera de medicina en la Universidad de Edimburgo, donde conoció un profesor, el médico forense Joseph Bell, que le inspiraría la figura de un famoso personaje y su máxima creación, un detective inglés de finales del siglo XIX, que se destaca por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos extremadamente difíciles. ¿Aún no saben el nombre de este detective? Si mis apreciados lectores, Arthur Conan Doyle fue el creador del gran Sherlock Holmes.
En 1882, un antiguo compañero de clase, George Turnavine Budd, le ofreció trabajar con él en Plymouth, pero su relación con Budd fue difícil y terminó por establecerse por su cuenta en junio de 1882, ya con 23 años, en Portsmouth. Debido al poco éxito inicial, mientras no tenía pacientes, comenzó de nuevo a escribir. En 1891 se mudó a Londres para ejercer de oftalmólogo, pero ningún paciente entró a su clínica por lo tanto, le dio más tiempo para escribir.
Durante la Primera Guerra Mundial uno de sus hijos, Kingsley, murió por una neumonía que contrajo en la guerra, esto, le hace estrechar su vínculo con los círculos del Espiritismo, doctrina a la que dedicó mucho tiempo y energías, publicando además en 1926 History of spiritualism y defendiéndolo en sus numerosas polémicas, por ejemplo contra su propio amigo Harry Houdini.
Murió el 7 de julio de 1930, con 71 años, de un ataque al corazón, en Crowborough, East Sussex, en Inglaterra. Una estatua suya se encuentra en esa localidad donde residió durante 23 años. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Minstead en New Forest, Hampshire.
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