Hoy nos remontaremos al 1898, a una isla del Océano Pacífico llamada Guam. El 21 de junio de 1898, Guam fue capturada por los Estados Unidos en la toma de Guam durante la Guerra Hispano-Estadounidense en la que el marino Henry Glass con veinte cañones en el USS Charleston forzó la rendición del último gobernador español, Juan Marina. Por el Tratado de París,
España la cedió oficialmente a los Estados Unidos. Desde entonces, Guam
sirvió como una estación para los barcos norteamericanos que viajan
desde y hacia las Filipinas.

El 20 de junio, Glass consiguió llegar a las playas de Guam. El Charleston disparó sobre la isla con tres de sus cañones.
La andanada pareció no surtir efecto, hasta tal punto que el mando de
la isla supuso que se trataba de salvas de cortesia. Las autoridades
españolas enviaron una barca en la que transportaba a una representación
española formada por el oficial al mando del puerto, un médico y el
hijo del comerciante más influyente de la isla, Sr. Portuach, el cual
hizo de intérprete.
El oficial subió al crucero estadounidense y se disculpó por no haber
respondido a sus salvas de saludo, debido a que los cañones de los
fortines del puerto, dado que hacía más de un siglo que no se usaban,
estaban muy erosionados por el salitre marino y nadie quería dispararlos
por miedo a que reventasen. Glass le informó al oficial que había
estallado la guerra entre España y Estados Unidos y que a partir de ese
momento pasaba a ser prisionero de guerra. Después de esto, Glass liberó al español y lo envió de vuelta a la isla con el mensaje de rendir la isla.
El oficial español se negó a acatar la orden porque las leyes
españolas impedían obedecer a un oficial extranjero. Glass le notificó
que mandaría a un oficial a las 9,00 a.m. del día siguiente para
establecer los términos de la rendición. Al día siguiente, a las 9,30
a.m., el oficial del Charleston se encontraba en la playa, por el que
conminaba a la rendición de la isla en el plazo de 30 minutos.
Debido a la inferioridad numérica de la guanición española, escasez
de cartuchos, sin fortificaciones en la isla, y sin posibilidad de
ayuda, pasado el plazo de 30 minuros el gobernardo de la isla, el
genereal Juan Marina, rendía la isla. Acto seguido, una compañía del regimiento de Oregón, inició la toma pacífica de la isla.