Hoy nos remontaremos al 1918, a Ekaterimburgo, Rusia, cuando el zar Nicolás II fue ejecutado junto a toda su familia por orden del partido bolchevique.
Nikolái Aleksándrovich Románov, conocido como Nicolás II de Rusia, fue el último zar de Rusia. Durante su reinado vio como el Imperio ruso sufrió una debacle económica y militar. Fue apodado Nicolás, el Sanguinario por los críticos debido a la Tragedia de Jodynka, el Domingo Sangriento y por los pogromos antisemitas que se produjeron durante su reinado. Como jefe de Estado, aprobó la movilización de agosto de 1914 que marcó el inicio de la Primera Guerra Mundial, la revolución y la consecuente caída de la dinastía Románov.
Su reinado acabó con la Revolución rusa, cuando, intentando volver del cuartel general a la capital, su tren fue detenido en Pskov y fue obligado a abdicar.
A partir de entonces, el zar y su familia fueron apresados, primero en el Palacio de Alejandro, en Tsárskoye Seló, después en la casa del gobernador de Tobolsk y finalmente en la Casa Ipátiev, en Ekaterimburgo. Fue pecisamente en ese lugar, donde él, su mujer, su hijo, sus cuatro hijas, el médico de la familia imperial, un criado personal, la camarera de la emperatriz y el cocinero de la familia fueron ejecutados en el sótano de la casa por los bolcheviques en la madrugada del 17 de julio de 1918.
Nicolás II colocó al heredero en sus rodillas mientras tomaba asiento junto a la zarina, las hijas se sentaron atrás y los sirvientes y el médico a los costados, de pie. Pasaron unos instantes y repentinamente entró Yákov Yurovski con revólver en mano y 17 soldados armados con fusiles a la bayoneta.
Cuando Yákov Yurovski levanta el revólver y declara al zar que el pueblo ruso lo ha condenado a muerte, el zar alcanza a balbucear: -" que?"- y le dispara casi a quemarropa. El zar cae instantáneamente muerto, la zarina se alcanza a incorporar haciendo la señal de la cruz y gritando, es muerta de un disparo en plena boca por Yurovski
y seguidamente los fusileros realizan una descarga cerrada al resto de la familia. Las hijas, que llevaban corsés apretados y además en su interior estaban cargados con joyas, no mueren inmediatamente y son rematadas a la bayoneta. Anastasia, murió rematada a bayonetazos realizados por Ermakov. El zar murió con 50 años recién cumplidos.
El zarévich sobrevivió a la primera descarga y fue muerto por Yurovski en el remate de moribundos disparándole dos veces a la altura del oído. Una de las sirvientas que no recibió la primera descarga es perseguida dentro de la habitación y rematada a bayonetazos, e incluso la mascota es muerta de un disparo. Posteriormente los cuerpos son llevados en camiones y depositados en una mina abandonada.
Al día siguiente, Yurovski, temiendo que el rumor sobre el fusilamiento indujera a recuperar los cuerpos, ordenó su traslado y destrucción de los cadáveres por fuego y ácido y arrojarlos a piques de otras excavaciones, ubicadas 12 km fuera de la ciudad, en la mina que se llama "los cuatro hermanos".
En 1979,
los historiadores Aleksandr Avdonin y Geli Riábov hallaron la posible
tumba de la familia imperial en el bosque de Koptiakí. Temiendo informar
del descubrimiento, no lo hicieron público hasta años después. El 12 de
abril de 1989 los periódicos informaban del hallazgo. La tumba no fue abierta hasta 1991
por las autoridades soviéticas, hallando en su interior nueve cuerpos.
Mediante el examen de los esqueletos, los científicos soviéticos
concluyeron que faltaban los cuerpos de Alexis y la Gran Duquesa
Anastasia. Las identificaciones de los esqueletos fueron confirmadas
posteriormente mediante análisis de ADN.
La posible supervivencia de Anastasia es una de las grandes leyendas del siglo XX. En 1922
los rumores sobre que una de las Grandes Duquesas o, incluso, toda la
familia habían sobrevivido propició la aparición en Alemania de una
mujer que se hacía llamar Anna Anderson. Fue encontrada a punto de
suicidarse en el puente del río Spree en Berlín,
dos años después de la masacre. Fue internada sin identificar en una
institución para enfermos mentales, donde dos años después aseguró ser
la Gran Duquesa Anastasia, que había sido declarada muerta en Ekaterimburgo.
Siempre hubo confusión en cuanto a la verdadera identidad de Anna
Anderson debido a los supuestos conocimientos que tenía sobre Anastasia
que, según se decía, solo la verdadera Gran Duquesa podía conocer.
Algunos familiares de los Románov declararon que probablemente Anna era
la Gran Duquesa, pero otros nunca estuvieron convencidos. Pero Anna
Anderson fue la que creó el mito y convirtió la leyenda de Anastasia en
famosa. La batalla por conocer su verdadera identidad se convirtió en el
juicio más largo de la historia de Alemania, ya que se inició en 1938 y fue oficialmente cerrado en 1970.
El veredicto final estableció que Anna Anderson no pudo aportar
suficientes pruebas para demostrar que era la Gran Duquesa. Pero también
se estableció que la muerte de Anastasia no se podía confirmar como
hecho probado.
